
La palabra es algo más que la fonación de caracteres escritos y de sentimientos y pensamientos, es un don que distingue al humano de los demás especímenes que pueblan el planeta.

Por Roberto Gutiérrez Castañeda
En los últimos días el alcalde distrital se ha convertido en predicador exaltando el poder de la palabra. Subsumido en la profundidad de la Adenina, Guanina, Citosina y Timina compuestos de su ADN subyace la connotación que para los wayüus tiene la observancia de la palabra por aquello que decían nuestros ancestros de que los nativos de esta tierra “de negro, indio, músico, poeta y loco todos tenemos un poco”.
Lo que a la postre implica que en razón de su triple calidad de guajiro, cristiano y alcalde tiene la perentoria obligación de cumplir lo que de su boca sale y no valerse de subterfugios propios de sofismas distractivos para hacer recaer en la falta de fe en la plegarias de sus gobernados arrepentidos la ineficacia de su acción gubernamental.
Propios y extraños, tirios y troyanos, saben que el cumplimiento de la palabra empeñada es un acto de fe para el guajiro que no necesita de los protocolos notariales para su cumplimiento y ejecución.
La palabra es algo más que la fonación de caracteres escritos y de sentimientos y pensamientos, es un don que distingue al humano de lo demás especímenes que pueblan el planeta. Dicen algunos poetas que es la mejor manera de comunicarnos con Dios.
El Eclesiastés dice: “De la abundancia del corazón habla la boca”. Nada puede esperarse del impío, del falso profeta, del advenedizo, de lo que su lengua expresa. Los griegos, padres de la cultura occidental, tenían un dios para cada evento de la vida y una descripción pedagógica de la conducta humana. El efecto de la palabra en el devenir cotidiano está claramente significado en la fábula LA LENCUA del esclavo frigio Esopo: “Xantus, uno de sus amos, le ordenó que fuera al mercado y le trajese el mejor alimento que encontrara para agasajar a importantes invitados. Esopo compró solamente lengua y la hizo aderezar de diferentes modos. Los convidados se hartaron de comer lo que saborearon como un manjar. Cuando quedó solo, Xantus le preguntó qué era eso tan delicioso.
-Me pediste lo mejor – djo Esopo – y traje lengua. La lengua es el fundamento de la filosofía y de las ciencias, el órgano de la verdad y la razón.G Con la lengua se instruye, se construyen las ciudades y las civilizaciones, se persuade, se dialoga. Con la lengua se canta, con la lengua se reza y se declara el amor y la paz. ¿ Qué otra cosa puede haber mejor que la lengua?
Pocos días después, Xantus le dijo que llegarían unos visitantes desagradables a los que debería atender por protocolo pero que quería manifestarles su disgusto sirviéndole una mala comida.
Trae del mercado lo peor que encuentres- le recomendó.
Esopo trajo lengua y la hizo preparar con un sabor tan desagradable que repugnó a los comensales.
¿Qué porquería es esa que serviste? . le preguntó Xantus.
Lengua – contestó Esopo -. La lengua es la madre de todos los pleitos y discusiones, el origen de las separaciones y las guerras. Con la lengua se miente, con la lengua se calumnia, con la lengua se insulta, con la alengua se rompen las amistades. Es el órgano de la blasfemia y la impiedad. No hay nada peor que la lengua. La lengua es un arma de doble filo. ¿Cuál prefieres?”
He ahí la cuestión: ¿Cuál prefiere usted?
Decía Zinedine Zidane el conocido excelente jugador y director del Club Real Madrid que “le llamaba la atención que cuando los equipos salían a la cancha ambos se encomendaban a Dios pidiéndole le concesión de la victoria. Que si Dios los escuchaba y era justo los partidos deberían terminar empatados”.
Por su parte, en Hebreos 4:12, dice: “Porque la palabra de Dios tiene vida y poder . Es mas cortante que cualquier espada de dos filos, y penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, hasta lo más profundo de la persona, y somete a juicio los pensamientos y las intenciones del corazón”. Y en Provecidos 12:6: “Las palabras de los impíos son acechanzas puestas a la vida de los prójimos; más a estos los liberará la boca de los justos”.
Si en la democracia se establece que la mayoría impone criterios y los guarismos electorales de los recientes comicios ratifican que el alcalde actual obtuvo solo la favorabilidad del 35.6% de los votantes y la no aceptación del 64.4% restante; entonces, de acuerdo con la teoría de la equidad de Zidane, la concepción de que las palabras expresan el pensamiento y querer del sujeto y aceptando el axioma del poder de la palabra esgrimido por el burgomaestre, surge otra pregunta: ¿ Cuál prefiere el pueblo?
